La palabra alboronía viene del vocablo árabe al-baraniyya que significa cierto manjar. Es un guisado de verduras, mezclado con pimentón y que se servía en los días de cuaresma (en los que está prohibido comer carne). Es por su contenido y su preparación el precursor del pisto y aunque normalmente se le introduce berenjenas resulta bastante suave y contundente si se sustituye ésta por patatas.
Pongan su imaginación y realicen lo como más gusten.
INGREDIENTES:
En una sartén o cazuela amplia, ponemos a calentar un poco de aceite de oliva, unas tres cucharadas soperas.
Por el contrario la calabaza de invierno; variedad
más dulce, pero más seca que la de verano, con menor contenido de agua y piel más gruesa. Se conserva durante más tiempo que la de verano gracias al grosor de su piel, pero es más dura al cocinarla por lo que es conveniente blanquearlas antes de rehogarlas para que no queden duras.
·
Dos calabacines
·
½ Kg de calabaza
·
½ Kg de tomates
rojos rallados o una lata de tomate triturado de medio kilo
·
Una cebolla
·
½ pimiento rojo
·
Dos dientes de ajo
·
Una patata
·
Un bote de garbanzos cocidos
·
Pimentón dulce
·
Comino molido
·
Sal
·
Aceite de oliva
ELABORACIÓN:
Lavamos todas las verduras, las pelamos y las
troceamos. Los dientes de ajo, los machacamos en un mortero, con un poco de
comino. El tomate se ralla para que no tenga piel. También podemos utilizar una
lata pequeña de tomate triturado.
En una sartén o cazuela amplia, ponemos a calentar un poco de aceite de oliva, unas tres cucharadas soperas.
Sofreímos en ella la cebolla, con una pizca de sal
para que sude y en cuanto empiece a ponerse rubia, añadimos el pimiento rojo
picado.
Dejamos que se rehogue y echamos las patatas que es
mejor cortarlas en cachelos, de este modo al soltar el almidón, ayudaran a
espesar la elaboración.
Removemos constantemente, a fuego moderado, durante
unos instantes para rehogar las patatas y añadimos la calabaza.
La calabaza de verano; variedad de piel clara y
fina y semillas blandas. Tiene un periodo corto de conservación. Suelen ser más
tiernas porque tienen más contenido en agua por lo que hay que tener cuidado de
no dejarlas mucho tiempo cocinándolas para evitar que se deshagan.
más dulce, pero más seca que la de verano, con menor contenido de agua y piel más gruesa. Se conserva durante más tiempo que la de verano gracias al grosor de su piel, pero es más dura al cocinarla por lo que es conveniente blanquearlas antes de rehogarlas para que no queden duras.
Rehogamos bien y en cuanto rinda un poco la
calabaza, añadimos los calabacines troceados.
Estos soltaran bastante líquido que ayudaran a
cocinar el guiso. Tapamos y esperamos unos instantes.
Añadimos una cucharadita de pimentón dulce y
removemos inmediatamente, a fuego suave para que no tome sabor.
Inmediatamente incorporamos los tomates rallados o
triturados y removemos bien.
Incorporamos el ajo majado con el comino e
integramos en el guiso.
Tapamos y dejamos cocer 10 minutos a fuego muy
suave.
Probamos y rectificamos de sal.
Pasado ese tiempo añadimos los garbanzos cocidos
escurridos.
Removemos y volvemos a tapar la cazuela, dejándola al fuego durante
cinco minutos más y con la tapadera.
Puede que te interese también:
![]() |
Berenjenas y calabacines rellenos de carne |
![]() |
Pisto de verduras |
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu opinión me enriquece......